<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9167889</id><updated>2011-10-23T18:29:29.303+02:00</updated><title type='text'>Melquiades</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://melquiades.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9167889/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://melquiades.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Melquiades</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11560134047573784849</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>4</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9167889.post-110132183563888365</id><published>2004-11-24T19:40:00.000+01:00</published><updated>2004-11-24T19:43:55.640+01:00</updated><title type='text'>Amargo Epitafio (1)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Siempre había querido hacerlo. Desde que tenía uso de razón había sentido admiración, casi devoción, por esas personas, hombres y mujeres, que mandaban la cruda información desde remotos, o no tanto, lugares en conflicto.&lt;br /&gt;Después de tomar una decisión contra la voluntad de mis padres, éstos querían que hubiese sido abogado continuando la tradición familiar, me matriculé en la Facultad de periodismo. Aprobé la licenciatura sin demasiados contratiempos y comencé a trabajar en un periódico de ámbito provincial, donde me curtí durante doce años.&lt;br /&gt;Luego, fui contratado como reportero de sucesos en un diario más importante y la casualidad quiso que me encontrase, cubriendo la información, en uno de esos lejanos lugares que alguna vez vi en la televisión.&lt;br /&gt;Era el doce de enero de mil novecientos noventa y cuatro y había salido de San Cristóbal de las Casas, capital del estado de Chiapas, al sur de México, junto a otros periodistas acreditados para acompañar a una patrulla de las fuerzas especiales del ejército federal. La dirección era la selva de Lacandona y ésta se había convertido en un hervidero de guerrilleros zapatistas, al mando del enigmático subcomandante Marcos.&lt;br /&gt;Todo marchaba bastante bien, dentro de lo que cabe en el interior de los incómodos camiones militares, y tan sólo una espesa lluvia ponía un contrapunto sonoro al monótono traqueteo de los vehículos diesel.&lt;br /&gt;La noche se cernía implacable cuando, de repente, un disparo rasgó la creciente oscuridad y la bala mató al conductor del camión, apenas un adolescente. Y a ese tiro le siguieron muchos más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9167889-110132183563888365?l=melquiades.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://melquiades.blogspot.com/feeds/110132183563888365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9167889&amp;postID=110132183563888365' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9167889/posts/default/110132183563888365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9167889/posts/default/110132183563888365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://melquiades.blogspot.com/2004/11/amargo-epitafio-1.html' title='Amargo Epitafio (1)'/><author><name>Melquiades</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11560134047573784849</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9167889.post-110114995517053985</id><published>2004-11-22T19:57:00.000+01:00</published><updated>2004-11-22T19:59:15.170+01:00</updated><title type='text'>Capítulo 2 (y fin)</title><content type='html'>   Sabiendo lo que iba a ver, se tuvo que obligar, empero, a marcar en su memoria la imagen de las tres cruces recortadas contra el cielo crepuscular y la agonía de aquel al que había adorado hacía más de tres décadas. Y seguía adorando.&lt;br /&gt;   Sintió algo nuevo por sorprendente e intenso. No era dolor porque este se fue quedándose como un lejano eco perdido, no era cansancio porque la imagen que seguía observando le hizo rejuvenecer. Sin duda, fue amor si con ello se quiere decir que ahora tenía la mente y el alma limpios, el corazón más blando y los ojos más compasivos.&lt;br /&gt;   Ni siquiera le importó que un legionario sudoroso lo empujara con su pilum, que aún debía conservar los restos sanguinolentos de algún zelote. Y ante él pasó un oficial romano a caballo, altivo, que rodeó el infame montículo y subió a la cima achatada, sin vida. Sin más, se acercó al Cristo y lo alanceó brutalmente, con precisión no exenta de la pulcritud que da la experiencia.&lt;br /&gt;Cuando se fue en su montura negra, con una expresión no humana en su rostro, Melchor el mago notó en él la presencia del mal y supo que todo había acabado.&lt;br /&gt;   Sin mirar atrás se fue, arrastrando los pies pero sabiendo que había dejado un gran peso en aquel lugar tenebroso.Y Melchor, el mago que necesitó dos oportunidades para ver la verdad, percibió que si todos los hombres habían dejado sobre aquellos hombros crucificados lo mismo que él, la carga debía de ser excesiva para un galileo que moría solo, como todos los hombres.&lt;br /&gt;  Y anocheció de repente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FIN.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9167889-110114995517053985?l=melquiades.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://melquiades.blogspot.com/feeds/110114995517053985/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9167889&amp;postID=110114995517053985' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9167889/posts/default/110114995517053985'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9167889/posts/default/110114995517053985'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://melquiades.blogspot.com/2004/11/captulo-2-y-fin.html' title='Capítulo 2 (y fin)'/><author><name>Melquiades</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11560134047573784849</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9167889.post-110063153333682552</id><published>2004-11-16T19:55:00.000+01:00</published><updated>2004-11-16T19:58:53.336+01:00</updated><title type='text'>Capítulo 1</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Venía del oeste y estaba creciendo en intensidad, lanzando y arremolinando la arena en torvas cada vez más agresivas y lacerantes. Era el simún, el viento que parecía haber encontrado una rendija por la que colarse y que la estaba aprovechando a su entera satisfacción. Junto a él llegaban también unas nubes quedas, altas, delgadas pero malignas en su opacidad plomiza. Iban a cercar y engullir, finalmente, al sol plácido e ignorante de su suerte, que declinaba lentamente, cobarde y quizá avergonzado.&lt;br /&gt;        A pocos metros, sobre un montículo arrasado, tres hombres agonizaban y perdían la vida tan lenta como inexorablemente. Y ese espectáculo, siniestro y cruel, era lo que centraba su atención. Nunca se había sentido tan viejo, tan acabado, tan falto de sentido en su vida, como entonces. Sólo en ese momento pudo darse cuenta de que tenía más canas en el alma que en la cabeza y que pesaban más que mil dromedarios cada una.&lt;br /&gt;       Tenía las manos entrelazadas bajo las mangas de su ropaje, intentaba evitar el frío que lo atenazaba y que procedía de su propio interior, y sentía que esas manos, antaño fuertes, ahora no eran sino palos secos y nudosos, temblorosos sarmientos crispados de impotencia.&lt;br /&gt;       A su lado, unas cuantas mujeres, madres y esposas, lloraban y gemían, como una letanía de pena unas veces, como un desgarrador lamento otras. Él no podía ni tragar saliva, ahogado por la mano férrea de la desesperación y el seco aliento del polvo.&lt;br /&gt;Sin embargo, el corazón le latía con ligereza, forzadamente acaso, como queriendo ser el único que diera vida a un cuerpo cansado y a una existencia baldía. Hacía tiempo que una lágrima peregrina, que no sería la última, se había secado en la barba del mentón vacilante.&lt;br /&gt;      A pesar de todo, o por ello, una parte de él se negaba a rendirse, se empecinaba en creer que aquello debía tener una finalidad. Quizá una lección que aprender aunque fuera a tan alto coste. Sin duda esa segunda llamada, divina o no, después de 30 años tenía un propósito que hasta ese mismo momento no había querido comprender, ni intentarlo siquiera. Prefería ser oveja conducida por los mejores pastos y, sin embargo, lo que allí ocurría le estaba convirtiendo en alguien distinto.&lt;br /&gt;     De repente, sintió frío en los pies finamente calzados y que aún conservaban el polvo y las señales del largo camino recorrido. Miró hacia ellos y estaban nítidamente cubiertos por una sombra a la que siguió con la certeza de saber cual era su origen. El sol aún fuerte lo deslumbró y puso la mano frente a la cara para procurarse una buena visión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9167889-110063153333682552?l=melquiades.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://melquiades.blogspot.com/feeds/110063153333682552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9167889&amp;postID=110063153333682552' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9167889/posts/default/110063153333682552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9167889/posts/default/110063153333682552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://melquiades.blogspot.com/2004/11/captulo-1.html' title='Capítulo 1'/><author><name>Melquiades</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11560134047573784849</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9167889.post-110053603980877371</id><published>2004-11-15T17:24:00.000+01:00</published><updated>2004-11-15T17:27:19.806+01:00</updated><title type='text'>Inicio</title><content type='html'>A partir de hoy empezaremos a publicar algunas de nuestras creaciones. Nuestro proyecto así queda plasmado con vocación de permanencia. Esperamos ser leídos.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9167889-110053603980877371?l=melquiades.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://melquiades.blogspot.com/feeds/110053603980877371/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9167889&amp;postID=110053603980877371' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9167889/posts/default/110053603980877371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9167889/posts/default/110053603980877371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://melquiades.blogspot.com/2004/11/inicio.html' title='Inicio'/><author><name>Melquiades</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11560134047573784849</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
